Historia del IBVM

El Instituto de la Bienaventurada Virgen María fue fundado en 1609 por Mary Ward, una joven inglesa que, a pesar de las dificultades y de la persecución sufrida por los católicos en su país, dio muestra de una fuerza y una determinación impensables para una mujer de su época.


De su ejemplo nació una congregación libre de clausura para dar respuesta a las necesidades acuciantes de su época. Siguiendo el patrón de la Compañía de Jesús, se estableció autónoma e independiente del poder de los obispos y con obediencia directa al Papa.


Pero no era una época fácil y pocos años después de fundada, la congregación perdió el favor del Papa, fue suprimida y Mary Ward encarcelada. Durante años, las seguidoras de Mary Ward mantuvieron el Instituto en la clandestinidad, hasta recuperar el apoyo papal. Tras su muerte, el carisma de Mary Ward sigue vivo a día de hoy en todos y cada uno de los miembros que elInstituto de la Bienaventurada Virgen María tiene repartidos alrededor del mundo.

Llegada a España


"Hasta que no llegues al cielo no sabrás lo bonita que es España"
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Con estas palabras logró convencer la gaditana Conception López, religiosa del IBVM, a la entonces superiora, Teresa Ball, de la importancia de extenderse por nuestro país. En 1845 se envió un grupo de religiosas a Gibraltar y, desde allí, organizaron un colegio en Cádiz a petición de un grupo de padres. Pero la cambiante historia del siglo XIX español las llevará a abandonar España diez años después, siendo continuada su labor por seglares. 

La vuelta a España, esta vez definitiva, se produce en 1888, de la mano de M. Stanislaus Murphy. Al quedarse pequeño el colegio, se mudan a la sevillana localidad de Castilleja de la Cuesta. Años más tarde se establecerá en Sevilla el primer colegio mixto de la ciudad.

Fué en 1904 cuando se expandió el IBVM por España. Primero a la vizcaína Zalla, fundándose así el germen de lo que hoy es la comunidad y colegio de Lejona. Y, más tarde, pero en el mismo año, a Madrid.

Durante todo el siglo XX, los colegios de Las Irlandesas en España han tenido un prestigio social grande por diversos motivos: venidas de Europa las religiosas planteaban un talante educativo diferenciado en el que el aprendizaje del Inglés era una novedad atractiva para la época, así como su valoración de los deportes; su apertura y amplitud de miras contrastaba con una realidad eclesial española más encerrada en sí misma. Las Irlandesas han educado a influyentes generaciones de alumnas primero y luego también de alumnos, sabiendo hacer la transición que el Concilio Vaticano II pidió a las congregaciones religiosas. La opción de dar educación también a alumnas con escasos recursos se plasmó desde el principio en la atención de alumnado gratuito que se acabó integrando con el alumado de pago.

Las Irlandesas en Madrid

El IBVM funda  su primer colegio en Madrid en 1904, en el Paseo de Rosales. La importancia que el Instituto daba ya a los deportes  y a las actividades al aire libre fue causa de que la falta unos campos de juego adecuados animara a las religiosas a buscar una ubicación mejor. Ésta resultó ser, Villa Gloria, un sanatorio inglés en venta, situado en la calle López de Hoyos nº 7, donde se trasladó el colegio en 1909. En 1931, la expropiación forzosa de parte de las instalaciones hizo que el colegio tuviera su entrada por la calle Velázquez  nº 119, donde estuvo ubicado 44 años.

Como continuidad de la educación básica que se impartía en el colegio de la calle Velazquez se fundó en 1961 el Mary Ward College como centro de estudios de Secrariado de Dirección y de Idiomas.

La presencia de las educación de las Irlandesas en zonas más pobres de la ciudad se materializó en 1965 en el entonces “suburbio” de Moratalaz y a partir de 1970 en el poblado de Cañorroto (Carabanchel Bajo). Con el apoyo económico y humano de las familias y las Antiguas Alumnas del colegio de Velazquez se dio atención y promoción social por medio de una guardería, un dispensario y un centro de EGB, germen todo ello del actual colegio concertado de la calle Cullera.

Las exigencias pedagógicas y académicas de la Ley de Educación de 1970 suponían una serie de transformaciones y mejoras díficiles de llevarse a cabo en las instalaciones de la calle Velázquez.  Esto motivó la necesidad de trasladarse y construir un colegio de nueva planta. El proyecto se plasmó en un terreno en El Soto de la Moraleja (Alcobendas), a 9 km. de Madrid, por la carretera de Burgos, en el municipio de Alcobendas. El Colegio de El Soto comenzó su construcción en junio de 1974 y se abrió el 17 de septiembre de 1975.

La adaptación a las sucesivas reformas educativas implicaron la renovación pedagógica desde los comienzos del colegio en El Soto: primero con la Ley del 70 y luego con la LOGSE.

El traslado del colegio de la calle Vezazquez a Alcobendas hizo que la población escolar que se atendía fuera cambiando: del residente en Madrid capital al más cercano a la nueva ubicación  (distrito de Chamartin y municipios de la zona norte de la Comunidad de Madrid).

El Colegio en sus origenes fue exclusivamente femenino. La apertura a la co-educación fue otro de los retos en los años posteriores. En 1984 se autorizó por el Misiterio de Educación el régimen de enseñanza común a ambos sexos. En 1996 se graduó la primera promoción mixta de alumnas y alumnos.

La necesidad de que el colegio ofreciera la totalidad de la enseñanza reglada, hasta el acceso a la Universidad motivó la implantació del Curso de Orientación Universitaria (COU) en 1996 y luego el Bachillerato LOGSE en 2000.

El número de religiosas del IBVM en el colegio se ha ido reduciendo con los años. La realidad de escasez de vocaciones nos ha ido impulsando a implicar cada vez más a los seglares (profesores, familias y otros colaboradores) en la Misión compartida. En la actualidad el IBVM dirige sus colegios de España desde un Equipo Titular  que asume la Dirección Titular de los centros. Los Equipos Directivos de los colegios de Las Irlandesas están constituidos mayoritariamente por seglares. La vida académica, pastoral y tutorial está  en manos de un personal netamente comprometido con el estilo educativo del IBVM.

El Colegio B.V. María de El Soto no está concertado económicamente con la Administración Educativa. Es el único colegio del IBVM en España con esta peculiaridad. El IBVM en su conjunto se acogió en su momento al Régimen de Conciertos con la Administración para facilitar que familias de cualquier nivel social pudieran beneficiarse de su oferta educativa, pero el colegio de El Soto no pudo acceder a tal régimen. El Colegio B.V. María de El Soto mantiene, por ello, y a pesar de su carácter no concertado, un deseo de pluralidad que se concreta en una política económica y de cuotas que trata de potenciar que el colegio esté abierto a la mayor diversidad posible de familias.

La preocupación por una gestión y organización más profesionalizada y de mayor calidad, dentro de los valores y el estilo propio del IBVM, ha llevado en los últimos años a impulsar la implantación de un modelo de gestión de la calidad, fruto del cual es la certificación de las enseñanzas impartidas por el colegio conforme a normas internacionales de gestión de la calidad.